¿Soy tonto al desearte? No, tal vez ingenuo.
Tal vez me gusta en realidad el dolor que me provocas,
el deseo jamás saciado de tener tu cuerpo y besarlo, y al mismo tiempo ser bueno.
Buscar lo que merezca tu alma, tratar de ofrecerte una situación romántica que no termine,
prometerte un otoño hermoso, tomados de la mano para siempre.
Y después darme cuenta que no puedo sino ofrecerte primavera eterna,
nuestros cuerpos juntos igual que animales,
nuestras mentes apagadas y el libido al borde, en la noche, en el camino,
en la eterna felicidad que me produce conocerte más,
en la ambigüedad de aceptar las debilidades de mi género y decir, sí, me excitas.
Aceptar que eres una obra de arte exquisita la cual puedo solamente contemplar.
No me importa, me atribuiré el trabajo, y le pondré mi rúbrica.
Me robaré tu figura, secuestraré lo mejor de ti,
todo.
Tenerte a mi lado será mi obra maestra,
serás mi trabajo culminado y mis deseos continuamente alimentados,
viviré para ti, mi más grande premio, mi mejor dibujo,
mi amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario